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JUAN SCHIARETTI DEJÓ AFUERA DEL CONGRESO A GRACIELA CAMAÑO, DESPUÉS DE 20 AÑOS

El presidenciable cordobés prefirió como cabeza de lista en Buenos Aires a HIlda Chiche Duhalde. El radical Negri y Tonelli, del PRO, otros históricos que se van.

Graciela Camaño dejará en diciembre de ser diputada nacional por la provincia de Buenos Aires después de dos décadas, en las que tuvo el récord de haber logrado ser reelecta cuatro veces con fuerzas políticas diferentes, tres de ellas como opositora. Pese a que integra el interbloque federal junto a los referentes del presidenciable cordobés Juan Schiaretti, no fue elegida para encabezar su boleta bonaerense y ese lugar lo ocupará Hilda «Chiche» Duhalde.

El armador de Schiaretti en Buenos Aires es Florencio Randazzo, quien comparte bancada legislativa con Camaño y prefirió a la exprimera dama bonaerense, que anunció su candidatura hace diez días en un entrevista radial difundida por el mandatario cordobés. El segundo lugar de esa boleta fue para el actual diputado Topo Rodríguez. La diputada era mencionada como posible candidata a gobernadora de Buenos Aires, pero no aceptó y ese lugar quedó vacante.

Camaño asumió por primera vez como diputada en 1989, a los 36 años y casi sin mujeres en el recinto. Completó su mandato hasta 1993 y volvió a ser elegida en 1997. Eran tiempos de sociedad política con su exmarido, el sindicalista gastronómico Luis Barrionuevo, quien la promovió como ministra de Trabajo en 2002, durante el interinato de Eduardo Duhalde.

En 2003, expresidente la ubicó en la lista de Diputados por la provincia de Buenos Aires, que ese año se votó junto a los comicios de gobernador y no en las presidenciales. En 2007 Cristina Fernández de Kirchner incorporó a Camaño en la boleta bonaerense, pero a los pocos meses de asumir abandonó el kirchnerismo tras el conflicto con las entidades rurales por las retenciones a las exportaciones. Nunca más volvió.

Camaño fue protagonista de la unidad opositora que dominó la Cámara de Diputados entre 2009 y 2011, recordada como «Grupo A», y luego hizo valer su capacidad de retener votos en el gran Buenos Aires para conseguir padrinazgos políticos.

En la provincia más grande del país alcanzan con tres puntos para ganar una banca en la Cámara baja y Camaño, cómo opositora al gobierno de turno, logró superar esa barrera en la boleta de tres candidatos presidenciales: en 2011 con Duhalde, en 2015 con Sergio Massa y en 2019 con Roberto Lavagna. «Está claro que los votos son míos», se jactaba cuando le preguntaban por su capacidad de reciclarse en el peronismo disidente y mantener su banca.

También fue versátil en su gestión legislativa: tuvo sus inicios como especialista en conflictos laborales, se graduó de abogada para destacarse en los debates jurídicos, con foco en temas constitucionales y mandatos cumplidos en el Consejo de la Magistratura; y en los últimos años fue protagonista de la agenda de leyes ambientales.

Los otros retiros

El diputado radical Mario Negri es otro de los históricos que dejará su banca en diciembre, en este caso tras 12 años seguidos, ocho de ellos jefe del bloque UCR y seis como autoridad máxima de Juntos por el Cambio. La historia legislativa del cordobés empezó mucho antes: asumió en 1993, con 39 años y siendo de los pocos radicales que ganó en el apogeo del menemismo; y cumplió dos mandatos, hasta 2001. No era un desconocido, porque entre 1987 y 1991 había sido vicegobernador.

Volvió a ser elegido otras dos veces, en 2003 y en 2011, luego de competir en primarias. A los dos años de su regreso tomó el control del bloque radical para no dejarlo nunca. En diciembre de 2021 sufrió la rebelión más fuerte con el grupo identificado con Martín Lousteau, Evolución, que armó una bancada propia tras no reunir los votos para desplazarlo. Sí lograron quitarle su cargo de jefe del interbloque, pero no fue posible elegir un reemplazante.

El despacho del tercer piso del palacio de Negri es un desfile permanente de figuras del pasado y el presente de la UCR. Alguna vez contó que el mendocino Raúl Baglini, un exlegislador radical que animó el recinto en el retorno de la democracia, lo llamó hasta poco antes de morir para ponerse al día de la actualidad parlamentaria.

Otro histórico que dejará su banca es Pablo Tonelli, del PRO, quien asumió por primera vez en 2005 para completar un mandato de dos años. Retornó en 2011 y fue reelegido dos veces, siempre con el partido de Mauricio Macri, que vio crecer en presencia legislativa hasta convertirse en el bloque opositor más numeroso.

Tonelli se destacó en cuestiones jurídicas y fue elegido por Macri como representante del Consejo de la Magistratura desde 2015. Renunció como representante ante ese organismo en octubre del año pasado, anunció que no seguiría en el Congreso y cumplió.

En el Senado las caras más conocidas podrían continuar. El jefe del Frente de Todos José Mayans, buscará un nuevo mandato para la banca que ocupa desde 2001 por el peronismo de Formosa. El jefe de la UCR en la Cámara alta es el también formoseño Luis Naidenoff, quien buscará ser reelecto, pero antes debe superar una interna con el diputado Fernando Carbajal.

Si bien transita por su primer mandato, una salida que sorprendió el último sábado fue la del misionero Humberto Schiavoni, jefe del bloque PRO, donde tiene la escarapela de haber sido el primer presidente que tuvo el partido creado por Macri. La interna entre Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta no le dejó lugar en las listas.

Este lunes el expresidente le reconoció a Schiavoni haber dado un paso al costado para no sumar leña al fuego. «Querido Humberto: en tiempos en los que no abundan los dirigentes con palabra ni los gestos de grandeza, tu renuncia a renovar la banca como senador confirma que sos una persona distinta a las demás. Tu generosidad es un valor tan escaso en esta época que merece un respeto especial. Gracias por darnos tu ejemplo», publicó en un tuit.

 

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